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Microeditorial de boletín scalae20 de mayo de 2009

Apuntes previos a la manifestación convocada

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Félix Arranz

Félix Arranz
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Síntomas y diagnósticos de un cambio (VIII)

Sí, Bolonia, ese rayo que no cesa... Apenas iniciábamos nuestra propuesta editorial semanal, en principio orientada hacia el "tunning de arquitecturas y automóviles" como síntomas refulgentes de una mentalidad colectiva que apunta a la necesidad de asumir que estamos cambiando, cuando un sonido "plinc" del correo electónico nos ha anunciado la convocatoria del COAMadrid para una Manifestación el día 29 que tiene como objetivo la reclamación al Gobierno de que el título de arquitecto tenga la categoría de Máster y 360 créditos.

El mensaje de convocatoria, firmado por Paloma Sobrini y que hemos añadido a la sección de documentos de Scalae para su consulta, evidencia más que nunca la necesidad de la constitución de espacios oficiales y compartidos de reflexión y conocimiento profundo de la situación, que como ya hemos razonado aquí en varios editoriales tiene frentes por doquier y no solo el boloñés. Algo pasa en Madrid que no llega o no se está diciendo porque tal parece cuando no es posible esperar al congreso de julio para... tantas cosas. Desde Barcelona, con algo de distancia obligada, y concretamente desde el decanato del Colegio de Cataluña, se nos facilita copia completa de una serie de documentos, remitidos recientemente que, quizás, permiten mejor fijar lo sabido y lo por saber, lo tenido y lo por conseguir. Lo intentan y los adjuntamos también a nuestra colección documental, ya extensa sobre este asunto.

Deseamos, y desde aquí solicitamos, que con anterioridad a la manifestación y la algarabía y con la finalidad de estar seguros de si son palmas o -lo contrario- cacerolas los accesorios adecuados para la convocatoria, sean posibles encuentros, foros o diálogos que despejen las muchas dudas que estudiantes y profesionales tienen, tenemos, al respecto. Pero no más acciones individualizadas, por favor, todo lo contrario, no es tiempo de liderazgos, sino momento en que Escuelas y Colegios debieran articular acciones comunes en las que expliciten sus posturas y lo que hay. Acciones de información, de diálogo personal. Asambleas, sí. Es lo que pedimos. Y es que andamos todos hechos un lío y eso de ir cada uno por su lado y sabiendo de la misa la media no es ni bueno, ni académico, ni profesional.

A efectos de real "punto cero" siguen íntegros los documentos emitidos el pasado abril por el COACataluña, suficientemente elocuentes y -claramente- antecedentes de un encuentro que ha de estar por anunciarse:

DOCUMENTO 1, de 30 de Abril de 2009

"10 preguntas sobre Bolonia"


1) ¿Es cierto que el título de Arquitecto será, en adelante, un título medio?
 
No, no es cierto. De entrada, porque con el nuevo sistema de titulaciones universitarias adoptado en España en el marco del Proceso de Bolonia ya no se diferencia entre títulos de grado medio y superior. Lo que hay ahora son únicamente dos niveles, denominados Grado y Posgrado, y tres ciclos que los estructuran: un primer ciclo (Grado), segundo ciclo (Máster) y tercer ciclo (Doctorado).
 
Todos los títulos, con independencia de que antes del cambio, introducido a finales de 2007, fuesen medios o superiores (desde la Licenciatura en Derecho a la Licenciatura en Medicina, pasando por la Diplomatura en Ciencias Empresariales y por la Ingeniería técnica industrial, y también la Arquitectura técnica, por citar algunos ejemplos), han pasado a tener nivel de Grado, incluyendo la Arquitectura. Con una única excepción, hasta el momento: el que hasta ahora era el título de Ingeniero superior pasa a tener el nivel de Máster. O mejor dicho: para ser Ingeniero hay que sacarse el Máster.
 
 
2) ¿Y qué pasa con el título de Arquitecto que tengo, cambia de nombre o baja de categoría?
 
No, no cambia de nombre ni de categoría. De iure no le pasa nada, y nada ha de pasarle de facto. El título de Arquitecto, como todos los títulos universitarios oficiales obtenidos de acuerdo con los planes de estudios anteriores a la entrada en vigor del nuevo sistema, ha mantenido y  mantendrá todos sus efectos académicos y profesionales.
 
 
3) ¿Para acceder al Doctorado, el nuevo Graduado en Arquitectura tendrá antes que obtener el título de Máster?
 
No. Para acceder al Doctorado, el nuevo Graduado en Arquitectura no tendrá que obtener previamente el título de Máster. Los futuros Graduados en Arquitectura podrán acceder directamente al período de investigación de los Programas de Doctorado. La razón es que estarán en posesión de un título de Graduado/a cuya duración es, de acuerdo con las reglas del Derecho Comunitario, de 300 créditos como mínimo. En cambio, los titulados que no cumplan esta condición tendrán que acreditar antes un título de Máster para poder acceder al período de investigación de un programa de Doctorado.
 
 
4) Y el Arquitecto, es decir, quien tenga el título de Arquitecto anterior a Bolonia, para acceder al Doctorado, ¿tendrá que obtener antes un título de Máster?
 
Tampoco. Para comenzar, los títulos universitarios oficiales obtenidos de acuerdo con los planes de estudios anteriores mantendrán todos sus efectos académicos y profesionales. Quien esté en posesión del título oficial de Arquitecto puede acceder directamente al período de investigación del Programa de Doctorado con la condición de que esté en posesión del Diploma de Estudios Avanzados o haya alcanzado la suficiencia investigadora (regulada en el Real Decreto 185/1985).
 
 
5) Otros titulados, ¿pueden hacer proyectos de edificación? Y en el futuro, ¿podrán hacerlos?

Sobre esto, nada ha cambiado con el Proceso de Bolonia. Por tanto, otros titulados pueden hacer proyectos de edificación en los mismos casos que hasta ahora, los previstos en el artículo 10.2.a. de la Ley de Ordenación de la Edificación. Recuerda que el arquitecto es el único técnico competente según esta ley para proyectar y dirigir las obras de edificios de carácter permanente, público o privado, cuyo uso principal sea administrativo, sanitario, religioso, residencial en cualquiera de sus formas, docente y cultural. Estos sin olvidar que también tiene competencias compartidas con otros titulados en lo que se refiere al resto de edificios. La Ley de Ordenación de la Edificación, como cualquier otra, puede ser modificada mediante los procedimientos previstos en la Constitución, pero hoy por hoy no hay indicios que vayan en este sentido.
 
6) Los Aparejadores, ¿cómo quedan?
 
Los estudios para ser Aparejador -el Grado en Ingeniería de la Edificación- tienen una exigencia de 240 créditos (equivalente a cuatro años de estudios), como el resto de grados a excepción del de Arquitectura y el de Medicina (y otros relacionados con la Salud), que son más largos porque una Directiva Europea lo dispone expresamente.
 
 
7) ¿Qué requisitos tendrán los Aparejadores para poder hacer de Arquitectos? ¿Podrán convertirse en Arquitectos cursando un Máster de dos años?
 
Sigue habiendo un único camino para hacer de Arquitecto: obtener el título de Graduado en Arquitectura. Como hasta ahora, quien esté en posesión de un título universitario oficial, de Grado o de Posgrado, podrá convalidar un determinado número de créditos, dependiendo de la titulación previa, en el momento de iniciar los estudios de Grado en Arquitectura. Los futuros Másters oficiales de especialización en Arquitectura no habilitarán para el ejercicio de la profesión (no darán atribuciones), pero a buen seguro obtendrán el reconocimiento del mercado.
 
 
8) Los Ingenieros de Caminos, ¿cómo quedan?
 
El título que habilita para el ejercicio de la profesión de Ingeniero de Caminos es el Máster. Y los estudios necesarios para obtener el título de Máster en Ingeniería de Caminos han de tener como mínimo una exigencia de 300 créditos (máximo 360) como resultado de la suma de Grado y Máster.
 
 
9) ¿Se puede ser Ingeniero de Caminos haciendo sólo un Máster de dos años?
 
Sí, un futuro Graduado en una carrera diferente, en Arquitectura por ejemplo -también un titulado Arquitecto actual-, puede convertirse en Ingeniero de Caminos cursando los estudios de Máster en Ingeniería de Caminos que, com máximo -en función del Grado previo- supondrán una exigencia de 120 créditos (equivalente a dos años). La normativa deja en manos de las universidades la posibilidad de establecer los complementos de formación previa que considere necesarios en función del título de acceso.
 
 
10) El hecho de que ambos sean títulos del primer ciclo –Grado-, ¿nos equipara a profesiones como la de Aparejador o Ingeniero técnico? ¿Y nos separa de otras, como la de Ingeniero de Caminos, que lo tienen de segundo ciclo?
 
En el segundo caso, la separación es de orden formal, pero es evidente y por este motivo la profesión ha reaccionado y exige al Gobierno que se restablezca el equilibrio alterado. En el primer caso, la equiparación empieza y acaba en la denominación, Graduado: en todos los casos se requiere un máximo de 240 créditos cuando la Arquitectura exige 300 más PFC. De hecho, el Grado también nos equipara a los Médicos (Grado en Medicina), que tiene una exigencia asimismo por encima de los 300. Como decía Groucho Marx, a pesar de la coincidencia en el nombre de “Hermanos” entre los Marx y los Warner (de la Warner Brothers), no era probable que la gente fuera a confundir a Harpo con Ingrid Bergman.

DOCUMENTO 2, de 21 de Abril de 2009

INCIDENCIA DEL PROCESO DE BOLONIA SOBRE LA ARQUITECTURA ESPAÑOLA:
DECLARACIÓN DE LA JUNTA DE GOBIERNO QUE EXPRESA LA POSTURA DEL COAC

 
 
1) Postura del COAC: defensa de la Arquitectura y del arquitecto de hoy y de mañana
 
El nuevo sistema de titulaciones universitarias que debía ser adoptado en el proceso de construcción del Espacio Europeo de Educación Superior (EEES) tenía que basarse en dos niveles nítidamente diferenciados, denominados respectivamente Grado y Posgrado, que a su vez y en su conjunto se estructurarían en tres ciclos.
 
El primer nivel, el Grado, comprendería las enseñanzas universitarias de primer ciclo y tendría como objetivo lograr la capacitación de los estudiantes para integrarse en el ámbito profesional europeo con una calificación profesional adecuada. Como estableció el Real decreto 1393/2007, de 29 de octubre, “las enseñanzas de Grado tienen como finalidad la obtención por parte del estudiante de una formación general (…) orientada a la preparación para el ejercicio de actividades de carácter profesional”.
 
El segundo nivel, comprensivo de las enseñanzas de Posgrado, debía integrar el segundo ciclo de estudios, dedicado a la formación avanzada que conduce a la obtención del título de Máster (“una formación de carácter especializado o multidisciplinar, dirigida a una especialización académica o profesional o bien a promover la iniciación en la investigación”), y el tercer ciclo, que conduce a la obtención del título de Doctor, el nivel más elevado en la educación superior.
 
En fases del proceso anteriores a la actual, el COAC defendió la siguiente postura general: el título habilitante para el ejercicio de la profesión de arquitecto tiene que exigir una única carrera intensa y larga, de cinco años como mínimo, y, de acuerdo con el espíritu del EEES, este título debe ser el Grado.
 
El COAC defendió esta postura entendiendo que de este modo defendía la Arquitectura y defendía la posición profesional de los arquitectos, los que ya lo eran y los que lo serán. En el trasfondo se hallaba el objetivo de preservar la unidad de la Arquitectura, evitando su fragmentación académica (la derivada de una carrera más corta troncal que se ramifica en especialidades académicas), y de colocarla a resguardo de pasarelas indirectas desde otros estudios (si el título habilitante para ejercer la Arquitectura hubiese sido el Máster, podrían convertirse en arquitectos los estudiantes que lo cursaran provenientes de otras carreras, con mayores o menores exigencias, como pasará ahora con otras titulaciones técnicas).
 
Por este motivo, el COAC acogió con satisfacción la publicación del Real decreto 1393/2007, de 29 de octubre, que reconocía que aunque los planes de estudios de Grado tendrían 240 créditos, “en los supuestos en que ello venga determinado por normas de Derecho comunitario, el Gobierno (…) podrá asignar un número de créditos mayor”. En el caso de la Arquitectura (y de los estudios necesarios para el ejercicio de profesiones relacionadas con la salud, comenzando por la Medicina), esta norma de Derecho comunitario es la Directiva 2005/36/CE, de 7 de septiembre de 2005.
 
Así, el 14 de diciembre del mismo año el Consejo de Ministros adoptó el Acuerdo que establece las condiciones a las que se deben adecuar los planes de estudios que conducen a la obtención de títulos que habilitan para el ejercicio de la profesión regulada de arquitecto (es decir, el Grado de Arquitecto): entre otras, una exigencia de  300 créditos, y presentación y defensa de un proyecto de final de grado (PFG), para la obtención del Grado de Arquitecto.
 
Esta exigencia, equivalente a una carrera de aproximadamente seis años, respondía a las reivindicaciones formuladas conjuntamente por el COAC y el conjunto de la organización profesional con las escuelas de Arquitectura.
 
El COAC considera que los últimos acontecimientos del Proceso de Bolonia registrados en España –en particular los acuerdos del Consejo de Ministros que establecen las condiciones a las que se deberán adecuar los planes de estudios que conducen a la obtención de títulos que habilitan para el ejercicio de las diferentes profesiones de Ingeniero Técnico y de Ingeniero– no desvirtúan la validez y el acierto de la apuesta por un único título largo e intenso habilitante para ejercer la Arquitectura, que en todo caso introducen una distorsión en el sistema que hay que intentar corregir sin comprometer lo que se ha conseguido hasta el momento.
 
2) Una aclaración terminológica: el arquitecto es y continuará siendo arquitecto, y los futuros graduados en Arquitectura serán también arquitectos
 
La obtención de un título universitario de una profesión regulada tiene un doble efecto: por un lado, el académico; por otro, el de habilitar para el ejercicio de una profesión.
En el terreno académico, en el caso del título de Grado en Arquitectura, no es preceptivo para acceder al Doctorado la previa obtención del título de Máster, porque el Real decreto 1393/2007, ya citado, exime de este requisito a quien esté en posesión de un título de Grado cuya duración sea, al menos, de 300 créditos. En el terreno profesional, el título de Graduado en Arquitectura es el único que habilita para el ejercicio de la profesión de arquitecto.
 
Antes de continuar por la vía de los intentos de corrección de la reciente distorsión introducida en el proceso de creación del EEES por el Consejo de Ministros, el COAC considera necesario formular una aclaración terminológica básica y fundamental: los médicos son y seguirán siendo médicos, y los futuros graduados en Medicina serán también médicos. Los arquitectos actuales son y seguirán siendo arquitectos, y los futuros graduados en Arquitectura también serán arquitectos. Los actuales aparejadores y arquitectos técnicos seguirán siendo aparejadores y arquitectos técnicos, pero los futuros graduados en Ingeniería de la Edificación serán arquitectos técnicos. Los ingenieros técnicos actuales (sea cual fuera su especialidad) seguirán siendo ingenieros técnicos, al igual que los ingenieros superiores (sea cual fuera su especialidad) seguirán siendo ingenieros. En cambio, los futuros graduados en Ingeniería serán ingenieros técnicos, mientras que los futuros másteres en Ingeniería serán ingenieros.
 
3) Postura del COAC ante las distorsiones recientes: defensa de un PFC con 60 créditos que comporte automáticamente el título académico de Máster, y alternativa si no se obtiene
 
Ante las distorsiones recientes que han alterado el equilibrio formal entre las actuales titulaciones superiores técnicas, el COAC apuesta por consolidar que los créditos por la preparación y defensa del PFC no computen entre los 300 créditos (una fórmula hoy sometida a diferentes interpretaciones) y para ampliar al mismo tiempo estos créditos como paquete “PFC más práctica profesional” hasta los 60. Este escenario, equivalente al nivel de Posgrado, permitiría plantear con más posibilidades la  reivindicación del reconocimiento automático y simultáneo del título académico de Máster.
 
Lo cierto es que, más allá del desequilibrio formal mencionado, el hecho de que unos estudios largos e intensos como los del Grado de Arquitectura que dan acceso directo al Doctorado no comporten formalmente el título de Máster es un factor que puede perjudicar la competitividad o la empleabilidad en otras latitudes de los arquitectos catalanes, españoles y europeos. Por este motivo, en el caso de que no prospere la reivindicación antes mencionada, el COAC defenderá que se reconozca a nivel formal la especificidad y la exigencia de la formación de sus arquitectos con alguna fórmula ad hoc.
 
4) En cualquier escenario: el COAC defiende el despliegue de los másteres de Arquitectura básicos y oficiales de especialización reconocidos por el mercado
 
En cualquier escenario, el COAC también apuesta por el despliegue de una estructura básica de títulos oficiales de Máster, con 60-120 créditos, dentro de los estudios de Arquitectura: en Urbanismo, Patrimonio, Estructuras e Instalaciones. En tanto que oficiales y básicos, estos másteres deberían ofrecerse a precios públicos. Obviamente, no darían atribuciones, pero sí competencias reconocidas por el mercado.
 
21 de abril de 2009
 


Síntesis
 
La postura del COAC en relación con la incidencia del Proceso de Bolonia sobre la Arquitectura española –expresada por la Junta de Gobierno– se sintetiza en la defensa de la Arquitectura y del
arquitecto, el de hoy y el de mañana. El COAC ratifica la apuesta por un único título largo e intenso habilitante para ejercer la Arquitectura –que es el que ya hoy se exige– como válida para mantener la unidad de la Arquitectura y sus opciones de calidad. El arquitecto de hoy es y seguirá siendo arquitecto, y los futuros graduados en Arquitectura también serán arquitectos. Pero ante las distorsiones recientes que implican un desequilibrio formal entre las titulaciones técnicas superiores, el COAC defiende un PFC con 60 créditos que comporte automáticamente el título académico de Máster. El COAC pone de relieve que, de puertas de la UE afuera, el no-reconocimiento del nivel académico de Máster a unos estudios, los de Arquitectura, que sí tienen su nivel de exigencia, supone un perjuicio a la competitividad internacional de sus profesionales, y por este motivo plantea la necesidad de soluciones. Finalmente, y en cualquier escenario, el COAC defiende el despliegue de los másteres de Arquitectura básicos y oficiales de especialización reconocidos por el mercado.

Artículo incluido como editorial en la circular semanal "boletín SCALAE" en su edición 007

[imagen del boletín en el lado derecho de esta misma página]

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Fuente: Scalae

Ref. scalae.net

Publicado por Félix Arranz , 20 de mayo de 2009 15:36

Agentes: COAM, COAC

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  • bernabé dice... 30 de mayo de 2009 12:40

    estoy totalmente de acuerdo con miguel.
    Mucho tiempo hemos gastado ya hablando, porque dejémoslo claro, nos gusta oirnos, regodearnos en nuestros propios argumentos, quedarnos sentados viendo como el humo se desvanece, pensamos que así nuestras ideas y convicciones adquieren más valor......
    Creo que en el momento en el que estamos no es el ideal para medias tintas y peticiones de sentadilla, ¿pero no está claro ya lo que pasa? ¿acaso no vemos como la situación se ha ido cumpliendo acorde a los proyecciones más catastrofistas?
    Yo por lo menos no necesito más comités informativos, ni más asambleas críticas, nin más rondas de palabras... Tengo claro que esto no es beneficioso para la profesión, ni mucho menos para la educación del futuro arquitecto.
    POR ESO ME SUMO A TODAS LAS ACCIONES QUE ESTÁ LLEVANDO A CABO LA DEA gr POR LA DEFENSA DEL TÍTULO Y DE LA PROFESIÓN DEL ARQUITECTO
    un saludo

  • José Manuel Sanz dice... 23 de mayo de 2009 18:57

    sigue el documento al que me refería en el comentario anterior:

    EURAU 2008. Comunicación. 17 enero de 2008. Aranjuez. C.C. Isabel de Farnesio

    GAVIOTAS A LA BOLOGNESA

    Hace tiempo que veo gaviotas en Madrid. Las he visto en cualquier parte del mundo. Lo inexpresivo de su gesto indiferente, si puede llamarse así, me sugiere la parte más insípida de las dimensiones del espacio, esa que solo habla de distancia.

    Aparecen y se acomodan por Madrid en busca de comida, fuera de su habitat natural. Se posan con el mismo descaro sobre el gorro de un Napoleón ecuestre junto al Sena, sobre un rebuscado motivo ornamental de la Ciudad Prohibida pekinesa o en un parque de Helsinki, sordas ante el bello monumento a Sibelius, el mas venerado músico finés. Perfectas, adaptables, eficaces, insípidas.

    Nos muestran que estamos en el mismo único mundo, no demasiado grande, un poco más allá o un poco más acá. Habrá gaviotas en los países africanos de la hambruna y la guerra permanente. Con la misma indiferencia contemplarán estas miserias y aquella abundancia. No sabrán donde están.

    Todo parece cuestión de lejanía o proximidad pero, kilómetro a kilómetro, el tiempo ha ido dejando una huella distinta en cada lugar. La distancia, cualificada por el tiempo, se ha hecho enorme.

    Los hombres que habitan el extremo mas favorecido, bien demostrado esta, han preferido acentuar las diferencias antes que limarlas e igualar las condiciones de vida de los pueblos. La inercia de las cosas y los intereses mezquinos han ensanchado las distancias, que hoy parecen mayores que nunca. Tampoco han parecido nunca tan vacíos los “gestos” –época de gestos, de apariencias- en busca de una solución a este drama humano de gigantescas proporciones.

    Hoy y desde hace años, Europa asiste, España es su frontera, a la desesperada invasión pacífica por parte de aquellos a los que primero explotó y luego ignoró, incluso pagando para evitar su competencia. El éxodo solo produce víctimas en los “invasores” sin que, al parecer, seamos siquiera capaces de evitarlas.

    Pensando en estas cosas, observaba desde la terraza de mi estudio un avión que cruzaba el cielo bastante lejos y pensé lo interesante que resultaría - desde el punto de vista estético - un relato que contara una historia recordada por uno de sus pasajeros, a la vez que otra que sucediese en tiempo real en ese avión y la que ocurriera en el interior de cualquier casa de las que forman parte del paisaje visible desde sus ventanillas. Así, varias historias encadenadas sin más relación que su simultaneidad en el tiempo. ¡El mismo tiempo, real o imaginario, en espacios tan distintos!

    Algunas películas contemporáneas han acudido a estos relatos corales que ponen en evidencia las muchas caras de lo que llamamos realidad. Es una forma de captar lo más difícil: la conciencia de que el mundo que vivimos esta formado en realidad por millones de mundos simultáneos vividos por millones de seres distintos. Inmensidad de formas de sentir la realidad. Inmensidad de realidades fielmente reflejadas en las miradas captadas por los fotógrafos. Demasiadas veces lo único que les une es que suceden de forma sincrónica y lo que les separa infinitamente es su permanente divergencia, su irremediable extrañamiento.

    El otro día escuchaba en “Redes” - que con “Metrópolis” es uno de los pocos programas que se pueden ver en TV - que una paloma -o una gaviota - pueden comer unas migas de pan sobre la hoja de un diario, pero no adquiere ninguna de las informaciones que contiene. No esta preparada para eso. El lenguaje es el gran atributo del ser humano, el que le permitió, comunicándose, defenderse, sobrevivir en los tiempos pretéritos y hacer evolucionar la especie. Cultivarse.

    Hace algunos meses escuché y ví a una niña colombiana de unos doce años -que se ganaba la vida picando piedra para abrir una carretera- hablar un precioso castellano. Con un lenguaje claro, rico en matices y con palabras casi olvidadas en España, explicaba cómo transcurría su vida y hacia dónde se orientaban sus sencillas ilusiones.
    Me resultaba inevitable compararlo con la forma – demasiado habitual- de comunicarse de mucha gente y también de los universitarios: un lenguaje tópico y sin alcance. Reductivo, con el uso de apenas tres centenares de palabras. Si existe correlación y parece que existe, este lenguaje empobrecido puede estar expresando de forma preocupante el empobrecimiento y falta de dimensión de las ideas.

    Asistimos sin embargo a un desarrollo fantástico del mundo de la imagen, donde nuestros jóvenes parecen moverse más a gusto. ¿Estaremos cambiando definitivamente el lenguaje? ¿Dejará la palabra, escrita o hablada, de ser el medio habitual de la transmisión de las ideas? Si juzgamos por el tiempo que han dedicado desde la niñez primero a la TV y después a la fascinación del ordenador y los videojuegos y lo comparamos con el tiempo dedicado a la lectura, la respuesta parece clara y es la consecuencia natural de la pérdida de rumbo educativo en los colegios y en las familias. Tal vez no hemos sabido hacerlos compatibles.

    La palabra es medio bien antiguo del que conocemos en buena medida sus recursos. Desentrañamos la retórica y, mal que bien, nos defendemos mas fácilmente de su cara oculta. Pero aún no conocemos suficientemente el poder de las imágenes. Su contenido semántico es un poderoso instrumento al servicio de cualquier idea. Lo que ya anticipaba el proverbio oriental se cumple hoy plenamente. Es creciente el deseo de los intereses económicos y políticos por utilizar y controlar los medios audiovisuales y servirse de las imágenes y su sugestivo lenguaje simbólico.

    Es sustancia de la imagen la apariencia, donde fácilmente se oculta el engaño o, para ser mas exactos, donde es mas difícil descubrirlo que en la palabra. El nuevo vehículo de comunicación resulta difícil de desentrañar. Tener a mano una información tan extensa, diversa, sobre cualquier tema y que esta información este servida fundamentalmente por imágenes esta provocando un culto a la apariencia por encima de los contenidos.

    El psicólogo norteamericano y profesor universitario Daniel G. Dennet explica que el autentico poder consiste en la posibilidad de cambiar las ideas de las personas, en conocer la mente del otro para poder manipularla y eso se consigue, sobre todo, entrando en su parte mas emocional. Pero esto precisa para su cultivo una generalizada actitud acrítica. Así han arrastrado los dictadores a sus masas. Solo el conocimiento - en realidad, como diría Chillida, el deseo de conocer - nos hace fuertes para discernir y elegir. En definitiva para ser libres.

    Desearíamos encontrar en la gente joven que ocupa nuestras aulas una generación capaz de enfrentarse con firmeza a los problemas más acuciantes. Capaz de percibir, sentir y reflexionar sobre el mundo heredado y de ofrecer soluciones a la injusticia de los miles de muertos por hambre y enfermedades, a las guerras y conflictos artificiales, tantas veces provocados para ganar áreas de influencia económica o para vender y ensayar armas.

    Desearíamos formar jóvenes capaces de cambiar la orientación de la respuesta del mundo privilegiado.

    Esto ocuparía, para mí, el primer orden de los objetivos universitarios.

    Sin embargo, lo preocupante es que resulta difícil esperarlo de una parte significativa de nuestros universitarios que, al menos colectivamente, parecen tener en la diversión inmediata su único objetivo más allá de los resultados de sus estudios. Esos problemas no forman parte de sus preocupaciones cotidianas, manteniendo una actitud acritica y prefiriendo evitar y esconder todo intercambio de ideas detrás de una música alta en sus lugares de encuentro. Cuando no del alcohol o las drogas como medio de traspasar la frontera de una realidad a la que, impotentes, prefieren dar la espalda.

    Solo son una parte pero, incluso en los más concienciados, también preocupa su pasividad de acción. Su actitud habitual rara vez va más allá de un comentario pasajero.

    Exagerado o no, lo cierto es que, en lo cotidiano, se ha sustituido lo importante por lo gracioso casi sin darnos cuenta, trivializando casi todo y ofreciendo la impresión de percibir y enjuiciar superficialmente las cosas. Es otra manera de dar la espalda.

    ¿No es este un escenario de indefensión, prólogo de otras dependencias y sometimientos?

    Es complejo analizar de donde viene todo esto, cual ha sido su origen y su desarrollo temporal pero se ha acentuado, en todo caso, desde época relativamente reciente.
    Parece como si las sufridas generaciones de las guerras y postguerras del recién pasado siglo hubieran querido imaginar para sus hijos una vida más fácil y que su libertad podrían obtenerla desde la despreocupación y la falta de compromiso. Ha habido en esto poco ejemplo y mucho abandono en las familias.

    Pero también es la denuncia del fracaso de toda una cultura del éxito, del beneficio y del poder como objetivos, que ha dado como resultado el desinterés de los jóvenes y su mirada hacia otro lado ante una sociedad que presume de pragmática pero que, huérfana de idealismo, ni plantea ni resuelve los problemas.

    La gaviota, aparentemente libre pero uniforme e indiferente y la actitud vital de la niña que trata de construir su libertad, pueden simbolizar los extremos de este paisaje.

    Todo cambio es una oportunidad para la esperanza. Ninguna oportunidad debe ser descuidada. Estamos en el umbral de importantes cambios en la Universidad por el reto del espacio común europeo a partir del Tratado de Bolonia.

    Sin embargo, las noticias no dejan de intranquilizarnos, pues la deseable regeneración ética que podría proporcionar una Universidad más humanista, más atenta a lo formativo y lo creativo, al alcance de todos, parece que tendrá que esperar y ceder ante las prioridades de la producción y de la empresa, si atendemos a los modelos propuestos.

    El Informe Tunning, coordinado por la Universidades de Deusto y Groningen- la antigua Gruninga- fija objetivos académicos para todas las Universidades del Espacio Europeo de Enseñanza Superior. El Informe propicia un modelo de docencia centrado en la adquisición de competencias, habilidades y destrezas.

    Leemos en las noticias universitarias algunas opiniones:

    Ángel Ignacio Pérez, catedrático de Didáctica de la Universidad de Málaga defiende que es necesario enfatizar el valor de uso de los conocimientos.

    Al parecer la empresa prefiere un joven competente que un sabio.

    Ana Rioja, profesora de Filosofía de la Ciencia de la Complutense, en nombre de ACME, (Asamblea contra la mercantilización de la Educación) puntualiza:

    Lo que esta en juego es la propia Universidad como Institución que genera y transmite conocimientos frente a una Institución subordinada a las demandas de los empleadores y las empresas.

    No sé si una formación eficaz nos devolverá aquella esperanza en esta y próximas generaciones. La palabra eficaz debería ir acompañada siempre de una explicación: para qué; para quién.

    Si analizamos los conceptos de competencia, eficacia y destreza a la luz de la empresa, llegamos a leer entre líneas una definición aclaratoria de los objetivos:

    “Las Universidades deben formar individuos competentes, capaces de colaborar eficazmente en la lucha de las empresas para hacerse con una mayor parte del mercado.”

    Esta claro, la Europa de los mercaderes ha decidido utilizar su influencia, su poder, para moldear, manipular, la Universidad a su imagen y semejanza.

    Ante lo impopular de recortar la inversión en la Universidad Publica, al alcance de todos, se ha decidido degradarla a la americana, estableciendo un primer nivel de graduación de perfil bajo que aporte profesionales eficaces, ejecutivos y baratos a las empresas, mientras se reserva, no se a que precio, otros grados de formación, master y doctorado, seguramente mas rentables para las Universidades y que serán rápidamente valorados en el sector productivo en detrimento de aquellos.

    La devaluación del primer grado– único realmente publico al alcance de una economía limitada - no solo es probable sino predecible. El modelo americano a seguir lo demuestra: Hace años tuve en mi estudio profesional a dos graduados en el primer grado de Arquitectura de Harvard que de ninguna manera superaban el nivel medio del tercer curso de la Escuela de Madrid.
    También es esperable que, como en Estados Unidos, la Universidad Publica pierda progresivamente relevancia frente a la privada.
    Con ser muy grave todo esto, la anunciada equivalencia de las titulaciones anteriores con el nivel de graduación- primer grado- tras la reforma es, entre otras consideraciones, un inmenso y vergonzoso fraude a los actuales titulados que, se diga lo que se diga, verán a medio plazo alterado el valor de su titulo. Espero que los arquitectos sepamos hacer frente a estos retos y que nuestro título –Arquitecto-, su contenido y competencias no se vean devaluados.

    Me resulta difícil entender a la vieja Europa, abdicando de forma tan sumisa de su propia historia, renunciando a sus propios logros, sustituyendo el original por la burda copia, cuando esta ni siquiera muestra buena salud ni ha sido capaz de aportar soluciones.
    No creo que una Universidad al servicio de la misma idea que esta haciendo fracasar a Europa respecto de aquellos objetivos enunciados tenga ninguna respuesta nueva que ofrecernos. La Universidad es la esperanza para superar este mundo mercantilizado e injusto, nunca un instrumento a su servicio. ¿Estamos realmente dispuestos a permitirlo? Tomemos esto como una oportunidad – puede serlo- para mejorar cosas en nuestras Escuelas y no abdicar definitivamente.

    Ninguna eficaz gaviota aprenderá a reflexionar sobre su existencia y aún menos sobre la de otros.

    La niña colombiana, aspirante a invasora, seguirá necesitando de las palabras para sobrevivir. Probablemente esa sea la auténtica esperanza.

    JOSE MANUEL SANZ
    Arquitecto

    Profesor asociado del Dpto. de Proyectos de la Escuela T.S. de Arquitectura de Madrid

  • José Manuel Sanz dice... 23 de mayo de 2009 18:50

    Hola amigos.
    Ahora que estáis pulsando el tema de Bolonia os envío adjunto , por si os interesa, un artículo que escribí hace año y medio sobre el tema. En realidad es una Comunicación que leí en el Congreso EURAU 08, que se celebró a principios del pasado año en Madrid, dentro de la sección de Paisajes Culturales. En ese momento pocos hablaban de Bolonia como algo real.

    Siempre he estado vinculado - desde una alternativa crítica- a los Planes de estudio de Madrid y fui ponente Nacional del Sector Formación del Arquitecto por el CSCAE en Barcelona 96, además de los ya largos 29 años de profesor de Proyectos en la ETSAM:.

    Bolonia tiene algunos aspectos positivos en cuanto a la relación de los créditos docentes con la dedicación real - en clase o fuera- de los alumnos. También en aspectos de movilidad de profesores o alumnos.

    Plantea, sin embargo, dudas esenciales en cuanto a la finalización en titulo de Grado de los estudios de Arquitectura . frente a la decisión- ya firme- del titulo de Master de las Ingenierías superiores. Este hecho sería fácilmente instrumentalizado desde instancias oficiales y privadas para asestar un golpe al papel del arquitecto ( otro más y ya van varios). Aunque desde instancias mas intelectuales puede defenderse con razón el valor de los conceptos y los contenidos por encima de las denominaciones de los títulos, no debemos olvidar que otros están afilando cuchillo y tenedor.

    Me preocupa y mucho, sobre todo, el difícil futuro de la Universidad Pública a medio o a corto plazo si se sigue, como parece, la pauta americana, con los intereses que confluyen en esta situación y que comento en el artículo.

    Una Universidad Pública "abaratada " de dinero y atención, perdería objetivos y profesores de calidad y su prestigio actual pasaría a manos de las Universidades privadas (como ocurre incontestablemente en USA). Algunos se frotan las manos con este hecho pero yo creo que el derecho a una Universidad de calidad con independencia de la clase social o económica es un logro extraordinario en la historia de Europa que estamos a punto de dinamitar.

    Lo vamos a hacer precisamente - triste círculo simbólico - en el mismo lugar donde nuestro continente alentó esa hermosa idea.

    Un abrazo.
    Jose Manuel Sanz

  • Samuel dice... 21 de mayo de 2009 13:12

    Estimado Félix Arranz:
    Quería agradeceros vuestra labor informativa y aprovechar para trasmitiros algunas reflexiones que creo necesarias. Bolonia es un proceso donde la finalidad es “ creating the European Higher Education Area (EHEA)” . En este interesante post, en cambio, en el documento 1 se responde a 10 cuestiones (a modo de “frequent asked questions”) que obvian esta circunstancia esencial.
    Y aunque en el documento 2 se corrige en parte, las 10 cuestiones incluyen los “more featured local topics” que aparecen frecuentemente en todo foro y que son cuanto menos distrayentes. Aunque se agradece el talante “apaciguador” del texto, habría que evitar distracciones inútiles y ponerse manos a la obra en lo que realmente nos ocupa.
    Me refiero especialmente cuando se habla de:
    1- Las Competencias profesionales:
    Estas nunca son han estado reguladas por planes de estudios, sino por ley. Admitiendo la relación directa o indirecta entre ambos temas, nuestro título ya era habilitante en España. Si hay proceso para producir este mismo efecto en el nuevo marco europeo.
    Miremos entonces en qué converge el modelo propuesto en un principio con el modelo “Graduate + Master + Doctorate”, de cuyas claras raíces anglosajonas no debemos olvidarnos.
    Si se entiende que grado converge con gradúate, que máster converge con master, etc. Queda entonces pendiente si nuestro “súper grado” que incluiría los 5 cursos de la carrera (inauditamente denso para ser un grado), sería igualmente reconocido fuera de España, donde un graduate degree ha sido tradicionalmente un título universitario de corta duración, sin acceso alguno a doctorado y que desde luego no habilita para actividad profesional alguna. El documento 2 indica que el COAC propone el PFC como acceso a master, pero llamar grado a todo lo demás, es sin duda incongruente.
    El debate sobre las competencias en España lo que desde luego no aclara es en qué medida las propuestas serán efectivas fuera de España, que es en definitiva de lo que se trata.
    2- Los ingenieros y los aparejadores:
    Puesto que se trata de establecer el marco al que deban ajustarse los nuevos planes de estudio de Arquitectura en España para el nuevo marco del EHEA, es inquietante, que se desvíe la vista de nuevo hacia otras profesiones, y máxime en un marco local.
    Los primeros (los ingenieros), parecen haber puesto en valor los años que pasan en sus escuelas, pero no aplaudimos. Los segundos en cambio, nunca existieron como tales ni en Europa ni fuera de ella, pero no parecemos alegrarnos por su incorporación.
    En ambos casos, un observador externo diría que sólo se habla de ellos porque han solucionado mejor que nosotros su incorporación efectiva al EHEA. Prefiero no pensar que el arquitecto tiene miedo a otros profesionales en cualquier caso.
    Estoy seguro que tras las apariencias, el arquitecto sabe aprender de cualquiera que pueda enseñarle algo nuevo, tal es el talante de una profesión trasversal y multidisciplinar. Debemos contar con el ingeniero, con el arquitecto técnico, y en la medida en que el nuevo marco les favorezca, saldremos favorecidos, sobre todo si no tenemos miedos infundados. Nuestra papeleta sin embargo tenemos que solucionarla nosotros mismos. Un profesional que firma todo era necesario en la economía pequeña de una España pequeña. Hoy como arquitectos debemos exigir que si nuestro proyecto incluye proyectos parciales desarrollado por otros equipos (ya sean de arquitectos especializados, calculistas, artistas, o ingenieros), estos equipos deben ser también responsables del trabajo desarrollan. En cualquier caso, eso correspondería al marco legal, y aquí estamos tratando el plano académico. No podemos exigir que una ley reconozca unos estudios si en el ámbito académico decidimos llamar grado a lo que es mucho más que grado, a no ser que lo que se persiga sea establecer unos periodos de estudio más extendidos que sólo beneficiarían a los presupuestos de escuelas públicas. Pero Bolonia no se trata de trabar a nuestros estudiantes en razón de su especificidad, sino de aportar esta virtud al nuevo marco.
    3- El doctorado:
    Es la única preocupación del ámbito académico que frecuenta las discusiones.
    Una vez más, nos preguntamos si con el nuevo título podremos acceder al doctorado en España, en vez de preguntarnos si podremos acceder a un doctorado en Europa.
    Y es que el arquitecto español nunca tuvo problemas para acceder al doctorado en España, pero, ¿y en Europa? ¿Nos quieren decir que con nuestro súper-grado español nos dejaran “saltarnos” el Máster en Europa? Evidentemente esa facultad corresponde sólo a un Máster.
    ¿Por qué entonces para no partir la carrera en dos ciclos (un grado de arquitecto sin habilitación y de corta duración, y un máster habilitante posterior de dos años) se ha optado por devaluar los 5 cursos del título del Arquitecto a la categoría de grado? ¿Por qué para arreglarlo se quiere llamar máster a un PFC? ¿Qué otras opciones hay? Hay aquí sin duda un debate abierto que como apuntáis, debe ser eficaz y sin distracciones.

    Para contribuir a la construcción de un espacio como el EHEA debemos demostrar una gran capacidad crítica para adaptar nuestra situación específica a un marco genérico, sin perder las fortalezas que nos caracterizan. Es eso lo que entiendo cuando dices que debemos saber argumentar en qué se perjudica a los demás ciudadanos minusvalorando la titulación de arquitectura.
    Insistir en nuestra idiosincrasia particular es fútil. Sobre todo si seguimos insistiendo en defender una posición no como arquitectos formados en España, sino como integrantes roles diversos y particulares (integrando colegios unos, ejerciendo por cuenta propia o ajena otros, integrantes de escuelas otros tantos, y así un largo etcétera).
    No fue el particularismo quien puso en el punto de mira global la arquitectura contemporánea española. Si se nos hubiera marcado un gol, este habría sido sin duda en propia puerta. Pero donde unos ven amenazas, es hora de ver oportunidades. Y esta es la oportunidad de valorar nuestra formación, en un marco amplio. Los aparejadores e ingenieros no nos han llamado grado, digamos que nos han dejado hacer. Y han sido los propios arquitectos quienes han decidido minusvalorar la formación de 5 cursos (y quién sabe cuántos años) de nuestros arquitectos, por no se sabe bien qué miedos. Estamos hablando de nuestros futuros arquitectos investigadores, y de futuros profesionales que aspiran a un marco que trascienda nuestras fronteras nacionales, entre otras cosas.
    Debemos pues ir más allá y propiciar que estudiantes foráneos comprendan el atractivo de aprender en España, procurando a la vez que nuestros titulados tengan acceso al nuevo espacio con pleno reconocimiento de sus méritos. Cuando presumimos, con razón, de la excelencia académica de nuestras escuelas, no nos guía un afán de introspección particularista, sino de extroversión y de querer formar parte de un todo más amplio, que nos permita seguir creciendo y aprendiendo. Como bien dices, hay que seguir leyendo, dialogando y reuniéndonos. Pero hay que dar de lado a las viejas rencillas de “petit joueur”.
    Un saludo

  • Félix dice... 20 de mayo de 2009 20:00

    Miguel, se ha de insistir e insistir e insistir en lo cortés, en dejarlo dicho y escrito y -si- en la necesaria educación, si bien lo cortés no quita lo valiente (diferente de a Dios rogando y con el mazo dando). Es importante que el personal, los arquitectos son muchos, muchísimos, no ande 'de oidas' sino que tenga acceso de manera limpia a la situación y a la información. Estoy convencido que sería muy positivo para nuestra psicología colectiva si se diese un paso por parte de las escuelas y colegios y se convocasen aquí y allá asambleas informativas conjuntas. No todo es Bolonia, hay más, pero todo está entrelazado y cuando andamos de oidas somos muy vulnerables. Y la vulnerabilidad da paso franco a la demagogia y a la manipulación. Eso no pasará, ahí estaríamos todos con el mazo. MIentras tanto permítenos desde este lugar administrar nuestra tarea que es contribuir... documentando. En ello estamos. Y, aclaremos, no se pide moderación sino que se solicita información y participación eficaz. No se quieren líderes y espectáculo sino datos, compromiso y transparencia. 'Bolonia' también oculta una enorme polémica sobre el acceso igualitario a las titulaciones universitarias. ¿Dónde queda eso? ¿Otra manifestación en paralelo? Es posible que de aquí al 29 la lista de las cuestiones a reivindicar crezca y crezca sobre todo si miramos hacia afuera de nuestra profesión y si sabemos argumentar en qué se perjudica a los demás ciudadanos minusvalorando la titulación de arquitectura y puede, también, que termine por constituirse en una convocatoria múltiple y generalizada, sin cabezas visibles. Es lo deseable. Para que eso ocurra no nos queda más remedio que seguir leyendo y dialogando y tener la fortuna de que se den esas asambleas tan viejas, tan necesarias. A ver.

  • Miguel dice... 20 de mayo de 2009 19:00

    Estimado Félix:
    En un principio del proceso, extenso hasta la extenuación, tuvimos una postura muy contundente hacia nuestro COAS de pedirles moderación. Dibujaban un escenario tremendista en el que la Arquitectura se desvanecía en el aire. Todo podía pasar pero nada parecía probable.

    Creíamos que todo iba a seguir igual, seguiríamos teniendo la misma equiparación que los ingenieros y seguiríamos trabajando codo con codo con los aparejadores...Los hechos han demostrado que el escenario tremendista, el que incluso nosotros negábamos, se ha ido cumpliendo paso a paso.

    los Ingenieros superiores son YA master, nosotros no.
    Los arquitectos técnicos ya son graduados en arquitectura técnica. Nosotros vamos a ser Graduados en Arquitectura. En una sociedad tecnificada y materialista, simplemente teniendo una palabra menos en el título no podremos esperar tener más competencias que ellos...

    Vamos a dejar de pedir diálogo, y calma, el tema está claro, negro sobre blanco. Leerlo de otra forma es negar la evidencia y seguir actuando de forma sumisa ante una administración de educación que eaprovechando esa sumisión nos ha ninguneado.

    ¿has visto algún plan de estudio de Ingeniería desarrollado? Solo se han preocupado de provocar un decreto que les garantiza el estatus académico de master. Lo que en mi pueblo se llama un golpe de mano.

    ¿Seguimos pidiendo diálogo?

    Un saludo.